Hipótesis sobre su desaparición

¿Qué le pasó a Louis Le Prince?

Home | Edición Nº 1: ¿qué tiene el tren que nos fascina tanto? | Primera parada: Dijon | ¿Qué le pasó a Louis Le Prince?

Por Mairi Larroque | Septiembre, 2025


El inventor y artista francés Louis Le Prince desapareció misteriosamente en 1890, justo cuando se disponía a presentar públicamente en Nueva York su revolucionario invento: un dispositivo capaz de captar imágenes en movimiento. Tras abordar un tren expreso en Dijon con destino a París, no se volvió a saber de él. Siete años después fue declarado legalmente muerto, pero su cuerpo nunca fue hallado ni se encontraron indicios de lo que pudo ocurrirle. El caso sigue siendo una de las desapariciones más desconcertantes de su tiempo.


Tras la desaparición de Louis Le Prince el 16 de septiembre de 1890, la investigación oficial que se puso en marcha para tratar de encontrarlo o esclarecer lo que le ocurrió fue insuficiente e ineficaz. Frustrada por la falta de respuestas, la familia contrató a detectives privados con la esperanza de encontrar alguna pista, pero tampoco ellos lograron resolver el misterio. Desde entonces, el caso ha generado numerosas hipótesis, algunas más documentadas que otras. Antes de explorarlas, conviene detenerse en el contexto de la época y en las limitaciones de una investigación llevada a cabo hace más de un siglo.

Limitaciones de la época

La denuncia formal ante la policía francesa y Scotland Yard se realizó varias semanas después de la última vez que se le vio. En un principio, no había sospechas de que algo grave hubiera ocurrido, pues su ausencia fue interpretada como una simple demora en un itinerario con múltiples escalas: después de París, Le Prince debía viajar a Londres y luego a Leeds para recoger sus pertenencias, antes de embarcarse finalmente en Liverpool con destino a Nueva York. En una época en que la movilidad y la comunicación eran muy distintas a las actuales, los retrasos en trayectos tan largos eran frecuentes.

Aunque tanto la policía francesa como la británica ya contaban con años de existencia, sus métodos de investigación estaban aún en desarrollo:

  • La identificación por huellas dactilares aún no se implementaba. 
  • El uso de la fotografía con fines forenses existía, pero su aplicación sistemática en escenas del crimen era todavía incipiente. 
  • Las investigaciones se basaban en testimonios, confesiones y observación directa. 
  • Las pesquisas dependían mucho más de la habilidad del detective que de pruebas materiales.
  • La cooperación entre cuerpos policiales de distintos países era limitada, y los recursos destinados a casos internacionales eran escasos, especialmente cuando no había evidencia clara de un crimen.

El sistema ferroviario europeo de finales del siglo XIX estaba bastante desarrollado, pero su funcionamiento no priorizaba la identificación de pasajeros:

  • Los boletos se compraban de forma anónima, lo que hacía imposible rastrear a alguien basándose solo en la adquisición de un billete.
  • Los compartimentos de primera clase ofrecían privacidad total: una persona podía viajar sin ser vista por otros pasajeros. 
  • Las estaciones rurales y los tramos solitarios, en muchos casos, carecían de personal y de sistemas de control estrictos. Una persona con intenciones de desaparecer podría haber bajado del tren en casi cualquier parada sin levantar sospechas.
  • Incluso en estaciones concurridas, la ausencia de tecnología de vigilancia y de un sistema de comunicación instantáneo, permitía que alguien se desvaneciera sin dejar rastro. Los únicos datos disponibles eran los que pudieran aportar testigos presenciales.

Para imaginar cómo era la dinámica de una estación de tren basta con mirar la película L’Arrivée d’un train en gare de La Ciotat (La llegada de un tren a la estación de La Ciotat), 1896, de los hermanos Lumière donde se ve claramente la ausencia de controles, la libertad de movimiento y la fugacidad de los encuentros en los andenes.

Un rostro difícil de pasar por alto

Otra información relevante es la contextura física de Le Prince. Era un hombre alto, medía más de seis pies (alrededor de 1,93 metros), lo que lo hacía más alto que el promedio de los hombres de su época. Tenía el cabello gris y un vello facial muy característico: patillas abundantes unidas a un gran bigote, dejando la barbilla afeitada, un estilo conocido entonces como “barba à la Souvorov”. Sus rasgos lo hacían fácilmente reconocible.

Un caso abierto


Ahora que comprendemos mejor el contexto de su vida, del momento histórico y de las limitaciones de la época, podemos adentrarnos en las principales hipótesis que, a lo largo del tiempo, han intentado explicar este misterio. Algunas se basan en hechos documentados, otras en conjeturas más o menos plausibles. Ninguna ha logrado cerrar el caso. Pero todas arrojan luz sobre las múltiples formas en que una desaparición puede resonar a través del tiempo.

Entre todas las hipótesis que buscan explicar el destino de Louis Le Prince, una de las más persistentes es que fue víctima de un sabotaje orquestado por competidores o por personas interesadas en impedir que su invento saliera a la luz y se comercializara. El nombre sobre el que recaen las principales sospechas es el de Thomas Alva Edison, una de las figuras más influyentes —y controvertidas— del siglo XIX.

¿Por qué se sospecha de Thomas Alva Edison?

La sospecha tomó fuerza en mayo de 1891 —pocos meses después de la desaparición de Le Prince— tras el anuncio de Edison de haber desarrollado un aparato capaz de captar imágenes en movimiento. La familia Le Prince, en especial su esposa Elizabeth y su hijo Adolphe, reaccionaron con rapidez, pues las similitudes entre el dispositivo de Edison y el que Louis había patentado en 1889 eran demasiado evidentes para ser una simple coincidencia.

Adolphe testificó en un juicio contra Thomas Alva Edison por la autoría del invento del cine, proceso que finalmente falló a favor del inventor estadounidense. El joven murió trágicamente en 1901, en Fire Island, Long Island (Nueva York), en en circunstancias oficialmente consideradas suicidio durante una cacería. 

Edison era conocido por ser un hombre implacable en la protección de sus intereses. No dudaba en iniciar batallas legales, lanzar campañas de desprestigio (como lo hizo durante la Guerra de las Corrientes) y, según algunos testimonios, recurrir al espionaje industrial y la intimidación contra sus competidores. Aunque no hay pruebas de que Edison y Le Prince se conocieran personalmente, Le Prince vivía en Nueva York —donde Edison tenía oficinas y una fuerte presencia comercial— y ambos frecuentaban los mismos círculos tecnológicos y empresariales. No sería descabellado pensar que Edison conociera los avances de un posible competidor. La duda es: ¿hasta qué punto llegaba esa información? ¿Abarcaba solo lo que había logrado en Nueva York, o también los avances cruciales que realizó posteriormente en Europa? ¿Sabía acaso que la familia esperaba a Louis en Manhattan para hacer la primera presentación pública de su invento?

La maleta desaparecida

Uno de los elementos que alimentan las sospechas que motivaron su desaparición es el contenido de la maleta que llevaba consigo. También desapareció. Se ha conjeturado que contenía planos, prototipos o documentos clave relacionados con su invención. De ser así, quienes estuvieron detrás de esta desaparición conocían no solo los movimientos de Le Prince en Europa, sino también lo que llevaba consigo: material valioso que podría marcar un antes y un después en la competencia por ser pioneros en la tecnología de la reproducción de imágenes.

Objeciones

Aunque el contexto y los intereses en juego hacen que esta hipótesis resulte intrigante, lo cierto es que:

  • No existe evidencia alguna que vincule directamente a Edison —ni a nadie de su entorno— con la desaparición de Le Prince.
  • No se sabe con certeza qué llevaba Le Prince en su maleta: su contenido sigue siendo materia de conjeturas.
  • La realización del sabotaje implicaría una inversión de recursos económicos y humanos significativa, además de una coordinación perfecta para ejecutar un plan sin dejar el menor rastro. La ausencia total de cualquier testimonio o evidencia de tal logística es una objeción de peso.

Dato clave: el equipo de filmación de Le Prince, incluidos los prototipos y planos, quedó intacto en su laboratorio de Leeds. Si el móvil principal era robar la invención para impedir su patente, ¿por qué no se sustrajo el material completo que estaba en Inglaterra, un objetivo logísticamente más fácil?

Consideración final

La hipótesis del sabotaje es una de las más difundidas. Su atractivo reside en la magnitud del invento que Le Prince estaba por presentar, en la feroz competencia tecnológica de la época —con Edison como figura dominante— y en la cercanía temporal de los hechos. Sin embargo, más allá de estas coincidencias y de la conocida beligerancia de Edison en los temas de patentes, no existe evidencia concreta que lo vincule con la desaparición de Louis Le Prince.

Señala al hermano de Le Prince, Albert, como posible implicado.

Esta hipótesis parte del hecho de que la última persona que vio con vida a Louis Le Prince fue su hermano Albert, quien lo despidió en el andén de la estación de Dijon. Louis había pasado el fin de semana con él para visitarlo antes de embarcarse a Nueva York y resolver algunos asuntos pendientes relacionados con la herencia de su madre, fallecida en 1887.

Quienes apoyan esta hipótesis creen que los hermanos podrían haber tenido una discusión grave relacionada con la herencia, y que el conflicto habría terminado en tragedia. Sospechan que Albert asesinó a Louis y encubrió el crimen. Uno de los puntos que alimenta esta conjetura es que Albert afirmó haberlo visto abordar el tren, pero no se conoce testigo alguno que confirmara la presencia de Louis a bordo.

Objeciones

  • No existe constancia de disputas previas entre los hermanos, ni evidencia de que Albert enfrentara dificultades económicas tan severas como para llegar a un acto extremo.
  • Tampoco hay indicios de que Louis, a pesar de sus deudas adquiridas para llevar adelante su proyecto, hubiera reclamado una parte desproporcionada de la herencia familiar.
  • La correspondencia conservada entre ambos y los testimonios familiares apuntan a una relación afectuosa, cercana y respetuosa.
  • Albert no fue considerado sospechoso por las autoridades ni señalado como tal por otros miembros de la familia.

Un detalle crucial es que Albert no fue el único que despidió a su hermano: lo acompañaban sus hijos. Su hija Marie confirmó más tarde que ella y sus hermanos también fueron a la estación y vieron a su tío subir al tren.

Si Albert hubiera estado involucrado, sus propios hijos habrían sido testigos —o incluso cómplices— del crimen.

Consideración final

La hipótesis del fratricidio ha perdurado, quizá por el atractivo dramático de un crimen familiar, una narrativa que suele despertar cierto morbo. Pero a falta de un móvil convincente o de pruebas reales de conflicto de intereses, sigue siendo una de las hipótesis más débiles.

Ante la falta de pistas claras que indiquen un crimen o un accidente —sin testigos que lo vieran en el tren ni en las estaciones intermedias, ni rastros del cuerpo o del equipaje—, surge la hipótesis de que la desaparición fue por voluntad del propio inventor. Esta línea de pensamiento considera dos escenarios principales:

  • Que se quitó la vida en un momento de desesperación.
  • Que Le Prince huyó voluntariamente por presiones personales o económicas.

Motivaciones posibles

Problemas financieros

Le Prince enfrentaba dificultades económicas y deudas que había adquirido para llevar adelante su invento, una situación que le preocupaba profundamente. Esta carga financiera pudo haberle generado una sensación de agobio, especialmente por la expectativa que su familia tenía sobre el éxito de su invención.

Presión emocional y miedo al fracaso

Tras años de trabajo, estaba a punto de presentar públicamente su creación. Si sentía que el resultado no estaba a la altura de lo prometido, el temor al fracaso ante sus colegas y seres queridos pudo haberle generado un nivel de ansiedad extremo.

Objeciones importantes

Sus familiares y amigos lo describían como un hombre entusiasta, emocionalmente estable y muy cercano a su familia. Los últimos en verlo, sus parientes en Dijon, no notaron en él signos de angustia ni de que algo estuviera mal. No hay señales de comportamientos erráticos ni de una crisis previa. Al contrario: era ambicioso, optimista y perseverante, y todo indica que estaba decidido a alcanzar su meta.

Consideración final

La hipótesis de una desaparición voluntaria se sostiene más por la ausencia de alternativas que por evidencia real. No hay señales de crisis emocional, comportamiento errático o despedidas implícitas, ni tampoco fragilidad emocional o inseguridad respecto a sus expectativas. Al contrario: Le Prince estaba confiado, no inseguro. Parece una conclusión por descarte, nacida de una época sin herramientas forenses modernas, antes que una explicación convincente de lo ocurrido.

Esta es una de las hipótesis más inusuales y menos difundidas. Ha circulado en ciertos relatos, partiendo de la suposición de que Louis Le Prince estaba involucrado en una situación personal delicada que, de hacerse pública, habría provocado un escándalo con consecuencias sociales y familiares graves. Para evitarlo, algunos miembros de su entorno familiar habrían orquestado su desaparición forzada, un encubrimiento para preservar la reputación.

Posibles motivos del encubrimiento

Relación extramatrimonial polémica

Le Prince habría sostenido una relación amorosa fuera del matrimonio que, más allá de la infidelidad, implicaba circunstancias o personas que habrían provocado un enorme escándalo. Esto podría haber arruinado su credibilidad y dañado la imagen de toda la familia.

Orientación sexual

Otra versión sostiene que Le Prince era homosexual, y que en el contexto moral y legal del siglo XIX, su exposición pública habría sido devastadora para él y los suyos. Para evitar el escarnio, se habría optado por desaparecerlo, rompiendo todo lazo con la familia.

Objeciones

No existe ningún respaldo documental ni biográfico que sustente esta hipótesis. En la vasta correspondencia y documentación personal conservada, no hay cartas comprometedoras, rumores de contemporáneos ni testimonios indirectos que la apoyen.

Si esta hipótesis fuera cierta, implicaría que los miembros más cercanos de su familia fingieron dolor y angustia, mientras sostenían una gran mentira. Sin embargo, todo indica lo contrario. Su esposa dedicó años en su búsqueda, preservar su memoria y reivindicar su invención. Su hijo Adolphe también luchó activamente hasta su muerte por esclarecer su desaparición.

Consideración final

La hipótesis de una desaparición forzada por parte de la familia se sostiene únicamente en la especulación dramática, sin el menor respaldo documental o testimonial. Contradice directamente el profundo compromiso de su esposa e hijo, quienes dedicaron años y recursos a buscarlo y reivindicar su invento. Por lo tanto, se descarta como una conjetura insostenible frente a la evidencia histórica.

Esta hipótesis plantea una explicación sencilla y sin componentes conspirativos para la desaparición de Le Prince: que haya sido víctima de un accidente fortuito o de un crimen común, ya sea durante el trayecto en tren o tras su llegada a París.

Posibles escenarios

Accidente durante el viaje

Una posibilidad es que Le Prince cayera del tren durante el trayecto, ya fuera a causa de un mareo, una pérdida de equilibrio, un golpe accidental o al intentar cambiar de vagón. Si esto ocurrió en una zona boscosa, remota o de difícil acceso, su cuerpo pudo haber quedado oculto, dificultando su hallazgo.

En aquella época, no existían sistemas centralizados de registro de personas desaparecidas, ni era común portar documentos oficiales de identidad. La identificación de un cadáver dependía de objetos personales o del reconocimiento visual, lo que hacía posible que, incluso si alguien encontrara su cuerpo, este no fuera reconocido.

Accidente o crimen en París

Otra variante plantea que Le Prince sí llegó a París, pero desapareció a causa de un accidente o de un crimen fortuito. Estuvo en el lugar y en el momento equivocados. El accidente pudo haber ocurrido en un sitio poco transitado, y su cuerpo no fue hallado, o fue encontrado en condiciones que impidieron su identificación. En una ciudad grande como París, y en una época sin protocolos forenses modernos, este desenlace no era improbable.

Caída al río Sena

Otra posibilidad es que Le Prince haya caído accidentalmente al río Sena, o incluso voluntariamente. Su cuerpo pudo haber sido arrastrado por la corriente y no recuperado, o hallado sin que pudiera identificarse.

En 2003, un hallazgo en los archivos de la policía de París reavivó esta especulación: se encontró una fotografía de 1890 que mostraba a un hombre ahogado no identificado. Algunos investigadores sugirieron un parecido facial con Le Prince, pero esta identificación es puramente especulativa. Además, el informe forense de la época indicaba que la estatura del cadáver era considerablemente menor a la de Le Prince, y las autoridades de 1890 —que ya buscaban activamente a Le Prince— no establecieron ninguna conexión con el caso. El hecho de que ni en ese momento se le relacionara con la desaparición, ni posteriormente se encontrara alguna pista física o documental que lo identificara como tal, resta toda credibilidad a la idea de que ese ahogado fuera Louis Le Prince.

Robo con desenlace fatal

También es posible que, al llegar a París, Le Prince haya sido víctima de un robo que terminó en asesinato. Como viajero solitario, podía haber sido un blanco fácil. Los agresores podrían haber ocultado su cuerpo y despojado cualquier objeto que permitiera su identificación.

No obstante, para que esta hipótesis resulte convincente, es necesario suponer que los atacantes actuaron con una eficacia poco habitual: los crímenes callejeros de la época solían ser improvisados, desordenados y dejaban rastros. La ausencia total de pistas o testigos reduce la probabilidad de este escenario, aunque no lo descarta por completo.

Consideración final

Estas hipótesis —accidente en el tren, accidente o crimen en París, caída al Sena o robo con desenlace fatal— son plausibles desde el punto de vista estadístico, dado el contexto y la época. Son razonables dentro del marco de lo cotidiano, pero difíciles de demostrar y tan abiertas que, aunque no se pueden descartar, tampoco se pueden sostener con ningún grado de certeza. Su poder explicativo está limitado por la ausencia total de evidencias, testimonios o rastros materiales concretos.


| conexiones |

el desconocido precursor del cine

Con Louis Le Prince empezó todo, Parte I

Un cruce de vías de tren en blanco y negro, envuelto en una densa niebla. Imagen principal para el artículo "Primera parada: Dijon"
Primera parada

El viaje inconcluso

Foto en blanco y negro. Detalle de La llegada de Un tren a la Estacion de Ciotat, mostrando a una locomotora de frente
El tren en los inicios del del cine

De los rieles a la gran pantalla

| profundiza en nuestra editorial |

¿Qué tiene el tren que nos fascina tanto?

Global ideas, stories connected